Otro de esos días
Llegué a esos días otra vez, esos días que me hacen cuestionar todo lo que tengo y lo que he dejado de tener. He llegado a ese punto en el ciclo inevitable que es mi vida. Vuelven los días de ansiedad e inseguridad continua, como un río que se desborda y corre por la tierra.
Inseguridades que suspiran, gritan, lloran y pataletean están dentro de mi ser. Por más que trato de ser razonable y calmarlas son como una fiera que no se deja domar, que no se cansa y que no cede ni al mas mínimo argumento.
En vez de cansarlas yo a ellas, ellas me cansan a mí. Buscan el momento cuando estoy más vulnerable, cuando estoy ahí sentada sin ninguna energía, cuando me hacen falta los argumentos que sobraron ayer.
Empiezan a hablar, suben su tono. Gritan.
Lloran. Buscan mi atención completa. Gritan palabras de odio que sólo yo puedo escuchar, que sólo yo puedo entender. Se burlan. Charlan entre sí como si yo no las pudiese escuchar.
Ya van hablando hace tanto tiempo que el mas ínfimo argumento comienza a hacer sentido, parece real.
Es otro de esos días, otro de esos días que me han tumbado al suelo por el simple hecho de su compañía.
Gritan. Lloran...
Y yo lloro con ellas.
Inseguridades que suspiran, gritan, lloran y pataletean están dentro de mi ser. Por más que trato de ser razonable y calmarlas son como una fiera que no se deja domar, que no se cansa y que no cede ni al mas mínimo argumento.
En vez de cansarlas yo a ellas, ellas me cansan a mí. Buscan el momento cuando estoy más vulnerable, cuando estoy ahí sentada sin ninguna energía, cuando me hacen falta los argumentos que sobraron ayer.
Empiezan a hablar, suben su tono. Gritan.
Lloran. Buscan mi atención completa. Gritan palabras de odio que sólo yo puedo escuchar, que sólo yo puedo entender. Se burlan. Charlan entre sí como si yo no las pudiese escuchar.
Ya van hablando hace tanto tiempo que el mas ínfimo argumento comienza a hacer sentido, parece real.
Es otro de esos días, otro de esos días que me han tumbado al suelo por el simple hecho de su compañía.
Gritan. Lloran...
Y yo lloro con ellas.