Un millón de pedazos
Hay veces que quiero estallar de la ira, que quiero explotar en un millón de pedazos que corten a todos a mi alrededor. Porque siento como si ya estuviese rota y cortada por dentro, siento como si ya nada no valiese la pena. Y el todo fuese un abismo inalcanzable al cual no quiero llegar para sentarme en el borde y contemplar las posibilidades.
Estas veces digo todo lo que pienso, tiro todo lo que encuentro. Mi boca se desconecta de mi mente y va directo al corazón, se olvida de la razón y empieza a declarar palabras, conjugar verbos, agregar artículos, buscar adjetivos y moldearlos en oraciones infinitas que expresan la rabia más pura, rabia que corta. Esas oraciones estallan, cortan, hieren y esa es su función. Quiero que todo el mundo lo sepa, quiero que todo el mundo sienta mi estallar, y no ahogarme con mis palabras, con mis pensamientos. No me voy a ahogar esta vez porque siento como si me estuviesen cortando por dentro, como si todo el tiempo que he dedicado ha sido en vano, como si me ahogan lentamente y lo único que puedo hacer para salvarme es explotar en un millón de pedazos cortantes.
Por dentro soy de vidrio, tan frágil, pero tan peligrosa a la misma vez. Y estallo, una y otra vez, solamente para reconstruirme una y otra vez. Los busco poco a poco, esos pedazos tan distintivos de mi ser, transparentes y rotos. Al terminar falta un pedazo aquí, un pedazo allá… ¿Pero que importa? Por lo menos no me ahogo, no me corroo por esas palabras.
Estallo.
Una y otra vez.
Para reconstruirme después.
Aunque falten pedazos y poco a poco se desvanezca la esencia de mi ser.
Estas veces digo todo lo que pienso, tiro todo lo que encuentro. Mi boca se desconecta de mi mente y va directo al corazón, se olvida de la razón y empieza a declarar palabras, conjugar verbos, agregar artículos, buscar adjetivos y moldearlos en oraciones infinitas que expresan la rabia más pura, rabia que corta. Esas oraciones estallan, cortan, hieren y esa es su función. Quiero que todo el mundo lo sepa, quiero que todo el mundo sienta mi estallar, y no ahogarme con mis palabras, con mis pensamientos. No me voy a ahogar esta vez porque siento como si me estuviesen cortando por dentro, como si todo el tiempo que he dedicado ha sido en vano, como si me ahogan lentamente y lo único que puedo hacer para salvarme es explotar en un millón de pedazos cortantes.
Por dentro soy de vidrio, tan frágil, pero tan peligrosa a la misma vez. Y estallo, una y otra vez, solamente para reconstruirme una y otra vez. Los busco poco a poco, esos pedazos tan distintivos de mi ser, transparentes y rotos. Al terminar falta un pedazo aquí, un pedazo allá… ¿Pero que importa? Por lo menos no me ahogo, no me corroo por esas palabras.
Estallo.
Una y otra vez.
Para reconstruirme después.
Aunque falten pedazos y poco a poco se desvanezca la esencia de mi ser.